Blue Valentine [Derek Cianfrance]

Retrato del desencuentro

Probablemente lo más difícil de una separación son los recuerdos, aquellos que te persiguen mientras intentas conciliarte de nuevo con la soledad. El apogeo y el ocaso de un amor, contrapuestos, traen confusión y dolor, el dolor inequívoco de que se está viviendo un duelo y que lo sujetos que concibieron un particular universo en pareja ya no existen.

Blue Valentine no es en realidad una historia sobre el despecho, como 500 days of summer (Marc Webb, 2009) o tantos otros e infinitos títulos. Se trata del inicio y el fin de un matrimonio donde la pasión de uno se extingue frente a la obtusa negación del otro. Inicio y fin, simplemente.
El intermedio, donde se mostraría el deterioro progresivo, se omite. No obstante, el desarrollo dramático resulta ser uno de los mejores logrados en los últimos años dentro de este tipo de películas.

Entre paréntesis: Antonioni fue probablemente uno de los grandes maestros de este tratamiento del drama, bastaría como ejemplo la famosa “tetralogía de la incomunicación” conformada por La Aventura (1960), La Noche (1961), El Eclipse (1962) y El Desierto Rojo (1964), destacando el segundo título, donde una pareja en decadencia interpretada por el gran Marcello Mastroianni y Jeanne Moreau se derrumba hacia el abismo durante toda una velada.

Ya -cerrado el inciso-, se debe reconocer que el mérito de Derek Cianfrance, director y guionista del film, que logró exponer la crisis de un joven y precipitado matrimonio sin caer en los estereotipos comunes y telenovelescos del desamor, y sin proponer tampoco una puesta en escena exageradamente teatral donde predomine el diálogo sobre las acciones: en Blue Valentine vemos cómo los personajes, dentro de las formas más mínimas de la rutina, anteceden a un eclipse inevitable y permanente. Resalta por eso la intensidad interpretativa de ambos protagonistas, excepcional en todos los sentidos, que reafirma contundentemente algo que ya se sabía: Michelle Williams y Ryan Gosling son grandes promesas para el mundo del cine, tiene un talento auténtico, algo que pocas veces se resalta los titulares del espectáculo.

 La historia de Dean y Cindy está así dividida entre un comienzo conmovedoramente accidentado y un final desconcertante. El pasado y el presente se contradicen y someten al espectador entre la ilusión que encierra un primer beso en la acera de una calle, a la repulsión entre dos cuerpos ebrios que intentan tener sexo en un motel barato.

Los valores de la cinta no se limitan allí: banda sonora impecable, actuaciones secundarias crudamente honestas y un sencillo manejo de cámara con un resultado íntimo y hermoso en la representación.

El único detalle negativo que valdría la pena resaltar es la estética de los créditos finales: creo, con firmeza, que la fórmula más sencilla casi siempre es la más adecuada (sí, soy de esas personas que se queda a ver los créditos al terminar: para mí son una suerte de cierre inmediato que deben ser fiel a la atmósfera de la historia).

 Benjamín Gáfaro – @el_bigben

EE.UU. 2010. 114 minutos

Dirección: Derek Cianfrance

Producción: Lynette Howell, Alex Orlovsky, Jaimie Patricof

Guión:  Derek Cianfrance, Cami Delavigne, Joey Curtis

Música: Grizzly Bear

Reparto: Ryan Gosling, Michelle Williams, Mike Vogel, John Doman

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