Los Hombres Libres [Ismaël Ferroukhi]: “Di la verdad aún contra ti mismo”

"El mejor de los hombres es aquel que hace más bien a sus semejantes"

“El mejor de los hombres es aquel que hace más bien a sus semejantes”

Incluso a la persona más escéptica debe, en algún momento de la vida, aceptar la casualidad. Eso no implica atribuir dicha conexión de acontecimientos aislados a la voluntad de un Ser Superior. Simplemente se trata de entender que hay eventos que se nos presentan sin que medie nuestra voluntad o premeditación.  Ya sea que lo queramos entender como señales que algo o alguien nos manda, o simplemente una armonía inesperada en medio de un mundo que se mueve a través de un devenir caótico, cuando ciertas cosas te conducen a un objeto, lo más sensato es tratar reflexionar en torno al mismo.

En este caso, el objeto no es solo el cine. En una reseña anterior mencioné cómo Adiós, muchachos plantea una reflexión sencilla pero contundente: la inocencia infantil se pierde cuando descubrimos los prejuicios del mundo adulto, prejuicios que pueden conllevar a un holocausto cuando se imponen en el discurso ideológico y las acciones militares de un Estado fascista.

Los Hombres Libres (Les hommes libres) muestra otra perspectiva histórica de la Segunda Guerra Mundial y la persecución de los judíos, los comunistas y los disidentes por parte del partido Nazi. En ambas películas se establece una amistad que sobrepasa el estigma de la persecución religiosa, uno de los personajes centrales guarda el secreto de ser judío y en ambas una iglesia (y un líder clerical) de otra religión se suma a la resistencia y oculta o encumbre a un grupo de personas judías. Y si fue sorprenderte ver a católicos ayudar  los judíos en tiempos de la ocupación alemana en Francia, ver a musulmanes haciendo lo mismo es algo que sobrepasa el entendimiento de una gran porción de la población. Y hablamos de historia, no de ficción. Vale aclararlo: no soy defensor o impulsor del “cine educador”, pero este tipo de películas revelan (e informan) una parte de la historia que no suele salir en los libros escolares ni en los relatos de Hollywood.

Los hombres libres Tahar Rahim 2

La amistad -y el respeto- entre Younes (Tahar Rahim) y Salim (Mahmud Shalaby) es uno de los elementos más importantes del film.

En Los Hombres Libres el personaje central atraviesa un cambio moral: el joven Younes (el talentoso Tahar Rahim, protagonista también del excelente film Un Profeta) es un inmigrante argelino en París que vive del mercado negro y acepta espiar al rector de la mezquita de París, Si Kaddour Ben Ghabrit (Michael Lonsdale), sospechoso de emitir documentos falsos a judíos y miembros de la resistencia. Pero al entablar una amistad con el cantante Salim Halali (Mahmoud Shalaby) sus acciones delatoras adquieren otra dimensión dentro de su conciencia. Y vuelve a ocurrir al conocer a una mujer que vive en la mezquita y que forma parte de la resistencia, o al resguardar a dos niños judíos que son separados de sus padres. De nuevo, y aunque no se trate de una reseña cruzada, el paralelismo con Adiós, muchachos es interesante al exponer la humanización de El Otro como un factor fundamental para la tolerancia.

Los Hombres Libres, además, presenta una doble dimensión de la lucha por la libertad: la liberación de los argelinos del colonialismo francés y la liberación de los franco-argelinos del nuevo colonialismo nazi que ocupaba Europa en 1942. Si Kaddour Ben Ghabrit protegía a un grupo segregado por dos fuerzas del poder oficial, la invasora y la local, que apresaban y desaparecían a sus enemigos. Su motivación era la defensa de la vida humana, de la condición que todos tenemos como hombres más allá de la religión, la ideología, la nacionalidad o la sexualidad.

Si Kaddour Ben Ghabrit (Michael Lonsdale), un figura central de la mezquita en París y del resguardo de los perseguidos.

Si Kaddour Ben Ghabrit (Michael Lonsdale), un figura central de la mezquita en París y del resguardo de los perseguidos.

Y este último punto enfatiza las múltiples capas que tiene este film de Ismaël Ferroukhi: Salim es homosexual y judío, esconde bajo su falsa identidad no solo su herencia religiosa sino su preferencia sexual. Huir de París y regresar a Argelia es renunciar a cierta libertad; quedarse en París en arriesgar la vida. Esa complejidad, que no encaja dentro de los modelos nacionalistas o dentro de los fanatismos de ningún tipo, forma parte de las sutilezas del ser humano. Es lo que hace cambiar las acciones de Younes, quien deja ser un idiota moral para sacrificar su propia libertad por una causa: el derecho a la vida de los demás. Y aunque suene cursi, dentro de un contexto de guerra, son estas acciones las que realmente cambian al mundo.

 

Por Benjamín Gáfaro – bengafaro

Ficha técnica:

Título original: Les hommes libres

Año: 2011

Países: Francia

Duración: 99 minutos

Dirección: Ismaël Ferroukhi

Guion: Ismaël Ferroukhi, Alain-Michel Blanc

Música:  Armand Amar

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: