Ranking: del peor al mejor episodio de Black Mirror, temporada 3

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Oh, cercana distopía – Imágenes: Netflix.

2016 fue un año difícil para la humanidad entera. Alepo, Venezuela, Orlando, Brexit… Trump. Una pequeña pero significante excepción: Netflix. Quizás fue el servicio de streaming multimedia la válvula de escape perfecta para olvidarnos de que vivimos en un mundo que parece caerse a pedazos (pedazos cuyas astillas esta vez sí nos impactan directamente). O quizás fue exactamente lo contrario: nos mostró varios panoramas post o pre apocalípticos donde la tecnología ha suprimido finalmente la autonomía del ser humano, dominando su conciencia, su percepción, sus aspiraciones, sus pulsiones básicas, su entorno y concepción de la propia existencia. Es el caso de Black Mirror

La asociación de esta producción inglesa, creada por Charlie Brooker, y Netflix nos regaló este año 6 episodios nuevos que se destacaron por una hermosa e inquietante cinematografía y mantuvieron la naturaleza distópica en sus argumentos (lección: preservar al guionista y sumar más presupuesto). A continuación una serie de apreciaciones sobre cada episodio, del peor (o mejor dicho: menos bueno) al mejor:

(SPOILER ALERT)

6. Men Against Fire

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Uno de los mejores logros de Black Mirror es mantener los lentes de contacto como hilo conductor y símbolo de la invasiva tecnología que nos arropará en un futuro no muy lejano. Es el mejor legado de The Entire Story Of You. Combinar esto con tecnología militar dentro de una historia bélica parece bastante atractivo. Pero en Men Against Fire a Brooker se le han quedado cortas las ideas. La adrenalina inicial se va disipando cuando se revela la verdadera naturaleza del enemigo. Aunque no deja de ser interesante la parábola de la deshumanización del otro causado por la influencia de un medio externo (sólo piensen en su concepción de los habitantes del Medio Oriente luego de ver todas las noticias del 11/9), luego del tercer acto nos quedamos con una escena final sin emoción, probablemente porque falla el desarrollo integral del personaje central y de la conexión empática con el espectador.

5. Playtest

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Un buen día te despiertas, decides mandarlo todo a la mierda y te vas a recorrer Europa. Recuerdas esa típica publicación de Facebook que te invita a viajar con una frase al estilo: “que no se te vaya la vida tratando de ganártela”.

Pero eso son sólo los primeros minutos donde conocemos a Cooper (Wyatt Russell), el personaje principal en Playtest que desafía su destino e ignora las llamadas de su madre. El terror aparece después (y es un prolongado ‘después’) cuando por falta de dinero para regresar a América decide ser objeto de una prueba para nuevos videojuegos. Hay momentos de tensión y varios sustos que todos, incluyendo a los personajes, esperábamos. Durante varias escenas es difícil no preguntarse hacia dónde va esta historia, pero no desde la expectante ansiedad que despierta Black Mirror, sino desde una leve sensación de tedio. Se compensa en los minutos finales, cuando la mente de Cooper se vuelve una matrioska envuelta por sus propios miedos y pierde para siempre su camino de regreso a la vigilia por no mantener apagado el celular. La lección más simple de la interferencia tecnológica.  

4. San Junipero

Black Mirror

Episodio favorito de muchos fans y el primero en regalarnos un -relativo- final feliz. También es el primer episodio de Black Mirror que incluye a personajes de la comunidad LGBT, aunque no sea un aspecto determinante para el argumento: que Kelly (Gugu Mbatha-Raw) y Yorkie (Mackenzie Davis) sean dos chicas que se enamoran nos puede enternecer el corazón, pero es el alcance de la inmortalidad a través la preservación de la conciencia y la recreación virtual de un mundo irreal -que se siente en todos los aspectos real- lo que hace de San Junipero un episodio excepcional.

De nuevo, observamos la reiteración de ciertos conceptos y referencias de tecnología avanzada por parte de Brooker. Pero si en White Christmas se muestra la posibilidad de recrear la vida misma desde la conciencia y sin el cuerpo como un servicio doméstico o judicial, en San Junipero es un servicio pre y post-mortem para que las personas se sientan vivas y jóvenes (o simplemente que ‘sientan’) por toda la eternidad. En WC el cuestionamiento moral reside en el quebrantamiento de la voluntad o la condena de un ser consciente -aunque irreal– a la esclavitud. En SJ sólo explora el dilema desde una perspectiva emocional: ¿vale la pena ser consciente para siempre de lo que ya no tienes?

La superación de la enfermedad y la vejez, y por lo tanto de la muerte como final de la existencia, puede ser el  inicio de un cambio estructural de una sociedad cuyos ciudadanos se acostumbrarán a desarrollar todos sus sentidos vitales dentro de un software inteligente. Ya en 1999 conocimos un argumento similar bajo una perspectiva no tan optimista, se llamó: Matrix.

3. Nosedive

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Llegamos al podio con el episodio más devastador de todas las temporadas de Black Mirror. Y es que nunca una profecía distópica se había sentido tan cercana (comparable con el adorable Wall-E de Pixar). Hoy el mundo se divide entre los que corren -por comida, por refugio, por sus vidas- y los que observan desde su dispositivo móvil y demuestran con un click sus sentimientos de aprobación o reproche. Es el reino del Like y de la reafirmación del Yo por medio de la alabanza colectiva instantánea, aunque distante, de cualquier acción o situación, ordinaria o extraordinaria. Lacie (una brillante Bryce Dallas Howard) es sólo una en un millón, sumergida en un sistema donde las reacciones de una red social vital para la convivencia civil se contabilizan en puntuaciones que dividen a la humanidad en castas y que determina la distribución prioritaria de los bienes y los servicios públicos (o de todo aquello que necesitamos para vivir).

Nosedive es una advertencia. El retrato de un mundo vaciado de contenido y sustancia, donde el privilegio estético es, en realidad, una instancia más del privilegio de las clases y las razas dominantes. Lo deprimente es que nos ya nos estamos acostumbrando a valorar estos sistemas de marginación digital. Es también un retrato extremo del reino de lo políticamente correcto, de la opinión polite, de la agresión no-directa. Ya padecemos las consecuencias de la supresión de todas las pulsiones en pro de una supuesta sociedad tolerante, basta recordar (una vez más) a Trump y el triunfo de la antipolítica como estrategia populista.

2. Hated in the Nation

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Hay algo fascinante en los dramas policiales que lo hacen uno de los formatos más populares de la televisión, con la capacidad de reinventarse siempre. Y si en algo acertó la producción de Black Mirror fue en apostar por este terreno que hasta el momento no había explorado. Hated in the Nation, el episodio más extenso de la temporada, conjuga las acciones de un asesino serial con el acoso colectivo a través de las redes sociales, un tema que palpita desde la actualidad inmediata y que nos obliga a reconsiderar la eterna discusión de los límites de la libertad de expresión. También expone a la vigilancia estatal y la pérdida de la privacidad en pro de una seguridad “absoluta” que nunca se puede garantizar.

La dupla que forman las detectives Karin Parke (Kelly McDonald) y Blue Colson (Faye Marsay) es tan acertada que pudo ser lo que True Detective necesitaba para no naufragar en su segunda temporada. Además, la escena que muestra al enjambre de cyborg-abejas consagrándose alrededor de la cabaña para eliminar a la próxima víctima son minutos de sublime tensión, que incluso rememora a grandes clásicos del suspenso como Los Pájaros de Hitchcock.

Hated in the Nation es otro tipo de advertencia, pues si bien Nosedive es una clara crítica a la imposición de lo políticamente correcto, HITN muestra cómo el desahogo inconsciente e irracional del odio colectivo puede ocasionar un daño mayor: el de no considerar las consecuencias. Y toda acción -colectiva o individual- trae consecuencias. Esa era la “lección” que Garrett Scholes (Duncan Pow) quiso dar tras perpetuar la masacre. Y él mismo será perseguido por sus acciones, en uno de las mejores escenas finales de una serie que hemos visto este año.

1. Shut Up and Dance

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Si este fuese el ránking de todos los episodios de las tres temporadas de Black Mirror, el primer lugar lo seguiría ocupando Shut Up and Dance. Y sorprende -e inquieta- que sea una historia ambientada en el presente, donde los peligros de la tecnología invasiva entran en un terreno conspirativo en el que todos estamos expuestos. También es el episodio con uno de los mejores puntos de giro: lo que en un principio parece una carrera contra el tiempo para evitar el escarnio público, termina siendo un thriller moral donde cuestiones tus propios prejuicios, cercano a lo que logra el cineasta iraní Asghar Farhadi.

La revelación sobre Kenny (Alex Lawther) hace que como espectador te sientas traicionado. ¿Merece ese castigo por sólo por ver pornografía infantil? ¿Es este hacker un especie de justiciero? Lo valioso en Shut Up and Dance es que este tipo de preguntas no tienen respuesta y en realidad tampoco tienen importancia. Por algo, la identidad del hacker se mantiene secreta sin restarle valor al desenlace. Es un juego que revierte la compasión (la referencia interna sería White Bear) pero no necesariamente hacia el sentimiento opuesto, pues la brutalidad de la penitencia borra las referencias sobre lo que es justo o injusto. Es lo que pasa cuando se institucionaliza o normaliza la barbarie.

La interpretación de Lawther es excepcional y forma otra dupla entrañable junto al gran Jerome Flynn. Y, obviamente: Radiohead. Pero la escena cumbre que hace de Shut Up and Dance el mejor episodio de Black Mirror es la caminata final por el bosque: luego de pasar casi una hora bajo la expectativa, tratando de descifrar el propósito de esta odisea de extorsión y presenciar el robo al banco más incómodo de la ficción contemporánea, Kenny se adentra entre los árboles y, como en el ritual del Dead Man Walking, se acerca sin prisa hacia su condena final. La cámara graba y el espectador es cómplice, juez y testigo.

Por Benjamín Gáfaro – @bengafaro

 

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